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27.1.11

Desde 2003 hay casi un millón y medio menos de empleados no registrados


(Tiempo Argentino) Se trata de trabajadores que deberían tener los mismos derechos, pero que en la práctica son “virtuales desaparecidos sociales”.

El porcentaje de empleados no registrados disminuyó de un 49,7% en 2003 al 35,8% en el tercer trimestre de 2010. Sin embargo, todavía existen cerca de 4 millones de personas que están expuestos a los riesgos de no presentar aportes.
Mientras que el desempleo mostró una fuerte baja en 2010 y las últimas mediciones lo ubicaron en 7,4%, el trabajo informal se ubica ligeramente por debajo de los niveles de 2008. Según datos del Indec, en el tercer trimestre de 2009 la porción de empleados no registrados fue de 36%, y en 2008 de 36,3%, por lo que la reducción de trabajo informal fue del 0,2% en doce meses y del 0,5% en dos años.
El escenario es mejor si la comparación se hace con los niveles de 2003, cuando el país todavía tenía presentes las consecuencias de la crisis de 2001, y la informalidad abarcaba a más de 5 millones y medio de personas.
“En el ’91, antes de la flexibilización laboral, el trabajo no registrado se ubicaba en el  25%, mientras que apenas diez años después alcanzó el doble. Prometían aumentar el empleo y disminuir la informalidad, pero hicieron todo lo contrario”, explica el diputado y asesor legal de la Confederación General del Trabajo (CGT), Héctor Recalde.
El avance sobre el empleo informal comenzó en 2003 de la mano del Plan Nacional de Regularización del Trabajo, que dirige desde entonces el Ministerio de Trabajo, encabezado por Carlos Tomada.
Los objetivos del plan apuntan a regularizar a los trabajadores no registrados, erradicar la evasión de aportes y contribuciones, sostener el sistema de seguridad social y concientizar sobre la problemática del trabajo informal. “El combate es responsabilidad del Estado, pero también tiene que tener el apoyo de los sindicatos y una fuerte condena social”, subrayó Recalde.
El diputado por el Frente para la Victoria considera que el trabajador informal es un “virtual desaparecido social”, ya que no tiene protección, y pese a que goza los mismos derechos que el resto de las personas, se lo ubica un escalón por debajo de ellas. “La ley laboral libera, la desregulación esclaviza”, define Recalde.
Las actividades que mayor informalidad presentan son las rurales. Desde el año 2003 se realizaron miles de inspecciones que marcaron picos de entre el 75% y el 90%, es decir entre el doble y el triple de la media nacional.
Otros de los sectores con altos porcentajes de empleo no registrado son el servicio doméstico, el comercio y la construcción.
Recalde señala que el Congreso Nacional tiene numerosos  proyectos que apuntan a evitar estas situaciones, tanto de forma directa como por vía oblicua, y van a ser tratados en 2011.
Por medio de la Ley 25.877, en abril de 2004 el Ministerio de Trabajo recuperó el carácter de autoridad central de la inspección, y también se establecieron facultades concurrentes con la AFIP en materia de fiscalización de seguridad social. Desde entonces, las inspecciones superaron las 800 mil.
Otro importante cambio es que mientras que en la década de 1990, nueve de cada diez trabajos  creados eran informales, en la actualidad esa lógica se revirtió y ocho de cada diez nuevos empleos son registrados.
“Hay que repudiar a quienes culpan al trabajador no registrado por aceptar esa condición, si una persona lo hace es por necesidad”, concluyó Recalde

Alerta del Servicio Metereológico