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7.2.11

Honduras: Vida en el manglar


Vecinos de las comunidades de El Venado y Guapinol se organizaron en cooperativas de pescadores y amas de casa. Impulsaron diversos proyectos para fomentar la protección ambiental y la lucha contra pobreza.

(Ansol).- El Venado y Guapinol forman parte del municipio de Marcovia, en  Choluteca, y son un refugio natural de aves y otras especies marinas y costeras del océano Pacífico.
En este escenario un grupo de mujeres luchan por recuperar y proteger el bosque de mangle en la costa hondureña del Golfo de Fonseca, que a su vez es parte del Corredor Biológico Mesoamericano, una conexión natural de los ecosistemas  de siete países de América Central y el sur de México.
Estos humedales están en riesgo por el deterioro del manglar y los impactos ambientales negativos que provocan la agroindustria de la caña de azúcar, la cría extensiva de camarones en granjas, los cultivos de melón y sandía para la exportación y otras actividades agropecuarias.
La comunidad de Guapinol con sus 2.768 habitantes, fue una de las zonas más devastadas por el huracán Mitch, que en 1998 dejó varios miles de muertos y damnificados. Los pobladores de los cuatro caseríos que se tienden en sus faldas costeras soportan una severa merma de la pesca artesanal y están entre los más pobres de este país.
Los habitantes de la zona marino-costera decidieron formarse en cooperativas para el rescate del mangle y la preservación de los recursos marinos que siempre fueron su sustento, y desarrollan pequeños proyectos, apoyados por organismos internacionales, algunos entes gubernamentales nacionales y el Comité para la Defensa y Desarrollo del Golfo de Fonseca.
Las 22 mujeres de entre 19 y 45 años que integran la cooperativa El Jordán empezaron hace dos años a recuperar con sus propias manos 15 hectáreas de mangle. Al mismo tiempo, habitantes de El Venado y Guapinol han logrado levantar, a pocos metros del mar abierto, una cabaña hotel ecoturístico, con cinco habitaciones sencillas, y con lo básico para iniciar un turismo de aventura a orillas del mar. Esperan conseguir ingresos que permitan la sostenibilidad de sus proyectos, ofreciendo también alimentación propia de la costa sur hondureña y recorridos en lancha por los esteros y manglares.

Alerta del Servicio Metereológico