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7.2.11

Una estación de Shell contamina el centro porteño hace más de 30 años


(Tiempo Argentino) En 1979, una explosión reveló que se filtraban hidrocarburos hacia la estación Independencia de la línea E. En 1991, Subterráneos de Buenos Aires fue a la justicia. La petrolera fue condenada a sanear las napas, pero nunca lo hizo.

La petrolera Shell CAPSA, a 20 años de iniciada la causa judicial en su contra por la contaminación que afectó a las napas de la estación de subte ubicada en Independencia y Lima, debajo de una de sus estaciones de servicio, aún no inició el proceso de saneamiento. El abogado que representa a Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), Aníbal Falbo, calificó la conducta de la multinacional de “dilatoria y obstruccionista”, y aseguró que ha hecho todo lo posible para retrasar las obras, que tuvieron que haber comenzado hace más de un año y medio. Además, señaló que tampoco informó cuál será el destino final del agua extraída, condición fundamental para comenzar con los trabajos.

En 1979, un operario resultó herido a causa de una explosión en la estación Independencia de la Línea E, provocada por una filtración de combustible desde los tanques contenedores de la estación de servicio de Shell ubicada sobre la calle Lima, entre Estados Unidos e Independencia. A partir de entonces, y debido al fuerte olor a nafta que se olía en los puntos afectados, se colocaron bombas extractoras de gases para evitar nuevos siniestros. En 1991, la cuestión llegó a la justicia, que seis años después condenó a Shell a “adoptar las medidas necesarias para eliminar (en aguas subterráneas y suelos) los hidrocarburos que pudieran existir”.

“Shell es una empresa muy grande y poderosa, que ha demostrado una conducta dilatoria, obstruccionista y de mala fe. Abusó de nuestro ambiente para maximizar ganancias. Su lógica es muy clara: si tiene que hacer un pozo en el medio del océano para extraer crudo, lo hace; si debe remediar lo que contamina en nuestro país, intenta no hacerlo”, aseguró Falbo. Y explicó: “La puesta en marcha del sistema instalado para la limpieza aún no comenzó. Sí ha habido pruebas piloto que dieron buenos resultados.”

Las causas de la demora, según SBASE, obedecen a las permanentes dilaciones que genera la actitud de Shell. En 2009, la petrolera sugirió que el agua, una vez extraída y tratada, fuera inyectada en la red cloacal, pero Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) no otorgó el permiso correspondiente. Ante esa negativa, el año pasado propuso verterla en la napa freática. El perito de la causa se opuso rotundamente a esto ya que señaló la posibilidad de que aquella –que mantendría partículas de hidrocarburos pese a la depuración– contaminase no sólo ese acuífero sino también el Puelche, del que se abastecen millones de personas en la provincia de Buenos Aires. Además, recalcó, la Ley de Gestión Ambiental del Agua (sancionada en febrero de 2010 por la Legislatura porteña) prohíbe esa opción.

Ante esta situación, SBASE propuso la alternativa de construir una cisterna donde almacenar los efluentes, una vez tratados en la misma estación de servicio, y trasladarlos en camiones a una planta de saneamiento para desde allí darles un destino final. “Pero Shell no quiso ni quiere hacer esto porque es mucho más costoso –sostuvo el abogado–. A pesar de los esfuerzos del juzgado, del perito y de la demandante, siempre encontró la forma de dilatar el cumplimiento de la sentencia, que es muy complejo técnicamente, requiere innumerables autorizaciones y del que no hay antecedentes en la justicia. Lo hizo con dos objetivos: que las obras se ejecuten tarde o que directamente nunca se hagan. Esto es una estrategia general de las empresas contaminantes. Recomiendan cuestiones técnicas que saben que no van a dar resultado pero que igualmente se discuten. La limpieza tuvo que haber empezado hace más de un año y medio.” El juez interviniente, Miguel Prada Errecart, requeriría en breve a la petrolera que defina la forma de disponer los líquidos.

Tiempo Argentino se comunicó con la empresa Shell, que pidió un cuestionario por escrito sobre este tema, con preguntas que al cierre de esta edición no habían obtenido respuesta.

Más allá de las dilaciones, y a 32 años del primer indicio de contaminación, Falbo puntualizó que ha habido avances, todos costeados por la petrolera. Entre 2009 y 2010, se cavaron 38 pozos de remediación, que se sumaron a los ocho de monitoreo que ya existían, y se interconectaron por veredas hacia la estación de servicio, donde se montó un sistema de alta complejidad tecnológica para extraer y tratar los gases y aguas. Falta vincular las perforaciones por debajo de la Avenida 9 de Julio. Shell no respondió a otro de los requerimientos de SBASE: dar a conocer la suma que ha invertido en estos trabajos. Se estima que ya habría gastado entre 10 y 12 millones de pesos.

“La puesta en marcha de las máquinas que realizarán el saneamiento, que está a cargo de la consultora ambiental AES DISAB y es auditado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), podría iniciarse en marzo, y concluiría aproximadamente en 7 años”, destacó Falbo. Cuando el sistema de bombas se ponga en marcha y termine de succionar los vapores de hidrocarburos y el agua contaminada, el INTI deberá proponer el mejor método para deshacerse del remanente que quedará en el suelo y en las napas.

Alerta del Servicio Metereológico